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31 enero, 2022

Hoy en día estamos usando las pelotas de pádel un promedio de entre 2 y 4 partidos. 

En los extremos tenemos gente que abre un bote de bolas nuevas en cada partido y otros que juegan con bolas que estrenaron semanas atrás y que ya no tienen presión, pero son los menos.

Las pelotas pierden presión por dos motivos: uso y tiempo.

Por el uso: cuando jugamos golpeamos la pelota contra la pala y contra las paredes y el suelo. Al golpear la pelota contra estas superficies, esta se deforma, se comprime, y expulsa el aire comprimido de su interior a través de los pequeños poros que tiene el caucho.

Y a través de las fisuras del caucho que se hayan podido producir debido a un exceso de deformación de la pelota si hemos jugado con ella cuando no tenían presión suficiente.

La velocidad de pérdida de esta presión interna dependerá de la fuerza de los impactos que reciba y del nivel de presión interna que ésta tenga antes de empezar a jugar. A mayor fuerza mayor pérdida. Y cuanto mayor sea la presión interna que la bola tenga más rápido la perderá (por eso notamos un bajón más grande en el rebote en bolas nuevas y menor cuando ya han sido usadas anteriormente).

Por el tiempo: Desde que abrimos un bote de bolas (que viene presurizado precisamente para que no pierdan presión desde que salen de fábrica) la pelota empieza a perder su presión interna, aunque no la usemos.

Ya sabemos cómo pierden presión las pelotas de pádel. Pero ¿cómo podemos recuperarla?

Esto es debido a que la presión interna de las pelotas se empieza a igualar con la presión atmosférica, la cual es menor que la interna. Así que, si abres un bote de bolas, y aunque no las uses, en 2 o 3 semanas ya estarán flojas y no botarán correctamente.

Pues, sencillamente, volviendo a meter el aire que ha perdido por el mismo sitio por donde lo pierden. A través de los poros del caucho. (Si la pelota está deteriorada y tiene fisuras – como indicamos antes- ésta ya no se podrá recuperar)

Pero claro, esto ya no es tan sencillo. Los poros del caucho son muy pequeños. El caucho es un material flexible y si lo forzamos sometiéndolas a más presión de la debida podemos deformar la pelota y fisurar el caucho y entonces además de no conseguir el objetivo nos estaríamos cargando la pelota.

«Las bolas se puede recuperar mediante un proceso delicado y preciso de represurización»

Fernando Blanca

Por lo tanto, podemos recuperar las pelotas que han perdido presión volviendo a introducir la presión adecuada mediante un proceso muy delicado y preciso de represurización, para el que es necesario un sistema que genere un entorno totalmente hermético, seguro y que garantice el registro preciso de la transferencia de presión desde ese entorno hacia el interior de la pelota hasta alcanzar los niveles adecuados sin afectar a la estructura y materiales de la pelota.

La forma en que usamos y consumimos las pelotas de pádel va a cambiar para siempre. Las pelotas de pádel se pueden hinchar y utilizar, una y otra vez, igual que hacemos con las de fútbol o baloncesto.

Sólo hace falta un pequeño cambio mental, y estamos en tiempos de cambios, de evolución.


Fernando Blanca, director de World of Padel (WOP) y responsable de marketing & desarrollo de negocio de Pascal Box



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